Las propiedades saludables que se le
atribuyen se basan en la constatación de que,
aunque en los países mediterráneos se
consume más grasa que en los EE.UU., la
incidencia de enfermedades cardiovasculares
es mucho menor. La causa de tales
propiedades parece ser el mayor consumo de
productos ricos en ácidos grasos
monoinsaturados, presentes en el aceite de
oliva (que reduce el nivel de colesterol en
sangre). También se atribuye al consumo de
pescado rico en ácidos grasos ω-3 y,
ESPECIALMENTE
al consumo moderado de
vino
tinto.